03:39

Queridos Reyes Magos,
Intentaba dormir hasta hace un rato. Ya no podía estar más tiempo ahí tumbada. Intenté leer, y al ver que no me centraba en las palabras, decidí ver "Munich", la nueva película que me prestaron. Estuvo bien, la verdad, me gustó. Pero si antes me costaba conciliar el sueño, ahora es aún más difícil. Así que he recurrido al ordenador, y con él, a escribiros estas líneas.
Hace ya mucho, mucho tiempo que no me dirijo a vosotros. Pero también supongo que podáis entenderlo. Dejé de creer en muchas cosas, y os metí en el saco a vosotros. No sé realmente qué fue más duro, si olvidarme del Ratón Pérez cuando aún me quedaban tantos dientes de leche, o en cambio, asimilar que esos tres -coronados- no tenían de corona más que la del Burguer King.
Ahora pienso, y siento, que me encantaría volver a ser niña y escribiros nuevamente con la misma ilusión que lo hice un día.
Está claro que no puedo cambiar el tiempo. Tampoco puedo mostrar aquella ilusión. Pero si algo puedo, es volver a escribiros, sin más, sólo por el hecho de volver a hacerlo.
No puedo deciros que haya sido buena, puesto que dista de la realidad. Sí puedo añadir que no he sido demasiado mala..., quizá sirva de algo..., o no.
Hace años me hubiera faltado espacio para escribir en una carta cuánto quiero, pero ahora, a la par que voy tecleando me doy cuenta de que en esta ocasión me sobra demasiado.
Podría pedir muchas cosas. Podría, si me las concedierais, cambiar el mundo por completo. No sabría por dónde empezar, pero si tuviera esa posibilidad, me tomaría días y horas completas pensando sólo en eso para no dejarme nada. Quizá, tras hacerlo, pudiera por fin levantarme en un lugar donde la política es exclusivamente social, un lugar donde se respete a cada persona siendo el siguiente paso respetar del mismo modo a un animal. Un lugar en el que no exista una definición de "hambre" porque no existe sobre lo que definir, donde el remedio para evitar los incendios no fuera talar los árboles, un lugar donde los niños sólo saben jugar.
Un lugar donde los sentimientos..., donde los sentimientos nazcan, pero nunca mueran. Sentimientos que nacen de las personas, personas a quienes el dinero valga únicamente para tener más, no para sobrevivir, porque se partiría de la supervivencia de cada ser humano, sin faltarle nada..., y el resto lo haría la suerte..., o no, pero a nadie le iba a faltar nada.
Un lugar en el que la vida fuera un trayecto..., sin corte alguno de principio a fin. Y que el fin fuera feliz..., sin nada que lo hubiera propiciado.
Podría pasar horas escribiendo..., podría pasar horas soñándolo.
Podría, también, pediros algo para mí. Puede que os suene absurdo, puede que suene ridículo, pero para mí es importante. Llevo tiempo ansiándolo, buscándolo, necesitándolo... Llevo tiempo imaginando que alguna vez lo tendré..., llevo tiempo deseándolo.
Hasta vergüenza me da escribirlo cuando caigo en la cuenta de que pueda parecer para vosotros tarea sencilla, y esto haga que me sienta inútil y aún más perdida..., tonta, quizá, por no haberlo concluído yo misma.
Pero, y puesto que me encuentro ya cansada de tanto pensar sin llegar a lugar alguno, no me planteo otra solución que no sea pedir lo que he sido incapaz de encontrar.
La respuesta a mi sonrisa.
En espera de lograrlo quizá, y sólo quizá, y si así fuera, agradeciéndolo por adelantado..., mil besos, de corazón.
ReinaDeSalem
Labels: carta, magos, Reyes
Palabras de ©ReinaDeSalem