consigo acordarme de mí. No consigo recordar cómo olvidarme. Antes de buscar debo encontrarme..., y antes de encontrar debo buscarme.
Toda la vida buscando respuestas sin encontrar la adecuada. Toda la vida buscando encontrar. Toda la vida buscando.
Me dijeron que no cuando pretendía que me dijeran sí. Me dijeron que podía cuando no quería. Me contaron..., que simplemente era querer. Y yo me pregunté qué pasaba si no quería.
Se trata de querer para seguir. No estoy segura de saber qué seguir sin saber qué se quiere. Y si no se quisiera..., de nuevo sigues la vida buscando.
- Siete horas de teléfono, dime cómo estás.
- Ni siquiera sé si estoy.
- Dime dónde.
- No se trata de dónde, se trata de querer saber cómo estoy.
- Se trata de saber cómo y dónde estás.
- No estoy bien, no estoy mal, y no sé dónde me encuentro.
Siete cuervos me rodean. Pensando. Siete cuervos volando. En mi cabeza, siete cuervos, ni uno más.
Te busco mientras te leo. Te desnudo y te deseo..., te beso. Frente a ti y sin palabras. Creí que tenía mucho que decir. Nada me queda.
Acaricio tu cuello pensando sólo en morderlo. Así es..., de nuevo pienso mientras empujo mi cuerpo contra el tuyo y espero.
Sentada sobre ti..., sin palabras. Recitando en mi mente todo aquello que busco decir con palabras cuando mis labios se mantienen en silencio. Escribiéndote una carta usando como pluma mi pecho. Firmaré... cuando te apriete entre mis piernas.
Cuanto más conozco menos sé. Y sabiendo que no sé nada, sigo recorriéndote volviendo a morderte de nuevo.
Apriétame más y déjame sentir que no respiro porque eres tú y sólo tú quien me lo impide.
...
Despacio solté el primer botón y sólo pude decir que Dios murió y fue el hombre quien lo mató.