Freitag, März 23, 2007

Dedales



Nunca
soporté a los Pin y Pon. Y daré motivos contundentes por los que siempre me resultaron tan sumamente desagradables.


Podría hacer una tesina hablando de este tan escabroso tema, pero al final he decidido, tras darle vueltas durante mucho tiempo..., dedicarles una pequeña entrada que resuma mis razones...


Debo comenzar por el principio. Y..., qué es el principio? Sus nombres. No sé a qué "iluminado" se le ocurrió llamarlos de tal modo, pero..., fue el causante de que no empezara bien mi relación con Pin..., ni tampoco con Pon.


Y es que..., que alguien me explique cómo coño es posible llamar así a dos supuestos muñecos..., y digo supuestos porque más que muñecos eran como dos dedales con peluca.


Además, siempre me indignó mucho, muchísimo, que bautizaran a esos dos cachos de plástico a prueba de golpes (porque no se rompían por más empeño que ponía...), haciendo un casi híbrido del Gran Don. Es que..., todo hay que decirlo..., en aquellos tiempos sentía devoción por Barrio Sésamo. Todos tenemos nuestro lado oscuro..., no lo niego.


Eran muy extraños los amigos Pin y Pon. Resulta que sus "extremidades" no se movían..., pero sí en cambio sus peinados. Se sentaban de pie y sus brazos siempre pegados al cuerpo, pero..., sus pelucas eran intercambiables. Todo esto me lleva a pensar que ya desde pequeños, de algún modo, Famosa pretendía que fuéramos viendo la verdadera esencia del hombre..., cuánta ambigüedad hay en ella.


Y esto último es algo positivo, claro está. Pero..., en tan tierna edad, me "reventaba" muchísimo, porque yo pensaba... "han sido capaces de darle vida a sus peinados, pero ni sentarles en sus sillitas puedo". Así que..., junto a los muñequitos te vendían una mesita con sus respectivas sillas, pero ellos tomaban la sopa de pie, más que nada porque los platos estaban a la altura de sus rodillas.


Para colmo de colmos, Pin y Pon tenían una granja. Aunque..., si se puede llamar granja a un trozo de plástico verde con dos pollos y un cerdito..., paremos de hablar. Pero algo tenían que montar, puesto que por sí solos..., Pin y Pon eran un coñazo. Al menos..., con un par de pollos podías imaginar algo más entretenido..., que durara quizá una hora de esas largas tardes en las que sin edad suficiente para salir por tu cuenta, había que jugar con algo.


También vendían a Pin y a Pon por separado. Muchas veces se basaban en profesiones... Había uno que era médico y traía su maletín, otro que era pirata y traía un loro, un músico con su arpa..., y uno en especial..., uno que me tuvo que tocar a mí. Uno que debía estar inspirado en la bella Italia..., porque traía una especie de góndola. Ahora bien..., mi gozo en un pozo, porque para una vez que sentí que ese cabezón servía para algo..., cuando lo puse sobre el agua se quedó medio hundido..., medio..., su cabeza fue la peor parada.


Le odié..., en ese momento le odié..., y decidí dejar que se ahogara... No se juega con las ilusiones de una niña.

Kommentare:

Duna hat gesagt…

Mil besos en estos momentos poco inspiradores.

Itoitz hat gesagt…

Yo también tengo ese secreto y oscuro pasado, fiel e incondicional espectador de “Barrio Sésamo”. Me ha encantado tu paranoia con los “Pin y Pon”, muy interesante la reflexión, que por supuesto coincido con ella al 100%. Siempre hemos tratado de humanizar lo juguetes, emulando a las personas, sus ocios y profesiones. En cambio estos dos mamarrachos de plástico no evocan a seres humanos sino a robots criogenizados, inmóviles, inertes, inexpresivos y absurdos.
Un abrazo y como siempre excelente en tus líneas.

Anonym hat gesagt…

Mi pequeña... buen razonamiento de los dedales con cuerpo inamovible... El problema de su éxito en esta vida como todo es... que la gente come con los ojos... y sus colores eran tan llamativos que si algún niño no tenía esos pequeños moñigotes,dentro de su ingenuidad, no se sentía niño.

Tu mami, que te quiere y añora.

ReinaDeSalem hat gesagt…

***Duna***

Gracias, nena, por esos besos y esa presencia incondicional tuya..., que adoro tener cerquita.

Mil besos.

***Itoitz***

Veo que entrada tras entrada..., van saliendo a la luz cada vez más coincidencias entre tú y yo.

En cuanto a tu pasado y Barrio Sésamo..., me encanta no ser la única que confiesa tal devoción... (suspiro) ;-)

Mil besos.

ReinaDeSalem hat gesagt…

Mamá !!!!

Estábamos escribiendo a la par...

Qué sorpresa y qué alegría leerte en este rincón. Hoy me voy contenta :-)

Te llevo siempre conmigo..., ya lo sabes. Y te quiero... "puñaos".

Mil besos..., y mil piruletas..., de las de corazón..., esas que hacían los ratos dulces incluso teniendo entre las manos a ese par de rancios, Pin y Pon.

YeYe hat gesagt…

Jajajajajaa....que buena tu reflexión....y es que tienes toda la razón....me ha encantado.....

Eso del Barrio Sesamo creo que una generación entera era espectador incondicional....mi madre dice que yo pegaba saltitos en el carrito escuchando nada más la canción....y el otro día me pasaron esa de Oh mi llama pues llama se llama....o algo así....la niña la llevaba al dentista....una paranoia!!!1.....jajajajajajaj

Un beso guapa....

Madre de Salem hat gesagt…

Todos los días te leo, y solo hoy me atreví a escribirte. Periodo de reflexión pero pronto volveremos a pisar fuerte ;-)

Cuidate pequeña!

Anonym hat gesagt…

Pues a mi hija le encantaban, se llevaba horas y horas jugando con ellos y no había manera de salir de casa sin que la niña llevara los Pin y Pon consigo.
Manías de críos.
Saludos.

Necorita Anuskita hat gesagt…

:( jooo!
Yo jugué mucho con los Pin&Pon, y sí, estoy de acuerdo en que eran un poco rancios, pero pasaba horas y horas completamente evadida..., hasta los 10 años en que por cosas de la vida terminó toda mi recolección piniponiana en la basura. Quizás me vino bien ya que apenas me dolió..., nunca lo sabremos!
Pero tengo que salir en un sólo detalle en su defensa y es que..., pensemos, realmente eran unos macarrillas!!! Vestidos con sus petos molones de colores chillones y sus pelucas tan punkys, de naranjas, verdes y rosas brillantes!!!
Hoy vamos por la calle y nos cruzamos con un chaval con el pelo rosa y, cuanto menos, nos llama la atención (por lo menos a mí, para bien pero me llama). Si Pin&Pon eran nuestros juguetes de la infancia..., tendría q ser como ver a aquellos tapones de plástico vivitos y coleando!
Para terminar, alguien me puede sacar de una duda??? Quién era Pin y quién era Pon??? Quién era la chica??? He llegado hasta aquí sin saberlo..., y no me quiero traumatizar! Mi Reina, lo sabes tú, que todo lo sabes??

Hija de la luna hat gesagt…

Que lio que lio, no se ni lo que me hago jajajaja

ReinaDeSalem hat gesagt…

***Yeye***

Me alegro de que te gustara, y de que compartas conmigo la fase oscura de Barrio Sésamo ;-P

Yo también tuve mi momento..., y me dediqué a descargar todo cuanto encontré de aquellas series de aquellos años... Y es que..., sí, lo reconozco, puedo ser muy friki en determinadas ocasiones ;-)

Confesaré, ya que estoy..., que "Verano Azul" ha sido la melodía de mi móvil durante mucho tiempo..., y también cuento con un varios que incluye desde Barrio Sésamo, El inspector Gadget o Pumuki..., hasta Dragones y Mazmorras o los Trotamúsicos..., por nombrar algunos de ellos...

Nunca me doy cuenta de lo que voy escuchando hasta que quizá, en un día de verano, con la ventanilla abierta..., toca parar cuando manda un semáforo ;-P

Mil besos.

***Madre de Salem***

Bonito nombre, mi más sincera enhorabuena ;-P

Me encanta que te hayas lanzado y me dejaras tus líneas..., ahora sólo resta que no dejes de hacerlo..., porque me encanta que estés conmigo..., del modo que sea :-)

Mil besos.

***Gregorio Verdugo González-Serna***

Sí..., perfectamente entendible y cómo no, respetable...

Supongo entonces que ella y yo teníamos la misma manía con Pin y Pon..., pero enfocada de distinta forma ;-)

Mil besos.

***Necorita Anuskita***

No era mi pretensión enfurecer a los espíritus de tu infancia ;-P

¿Macarrillas? Más bien horterillas...

Sobre sus petos..., voy a ahorrarme los comentarios ;-P

En cuanto a quién era quién..., a fe mía, que Pin era la fémina de la pareja..., y Pon..., pues el otro. Aunque..., como ya indiqué en la entrada..., sus pelucas, que era lo único que les otorgaba, o no, un sexo determinado, se intercambiaba.

Esto me dice que, posiblemente, por ese hecho se llamaban "Pinypon", que no Pin y Pon. O lo que es lo mismo, que hacían de todo un poco..., vamos, que no eran dos..., que era uno con la desgracia de tener ese nombre..., y ese tipo de peinados.

Mil besos, churrina.

***Hija de la Luna***

Da igual cómo te llames..., porque te encontraré de todos modos ;-)

Mil besos más.

Salaina hat gesagt…

Mi Reina me acabas de dar el disgusto del día, acabo de echar de casa a los Pin y Pon, los tenia aquí acoplados, pero después de leerte ya no son lo mismo para mí, algo ha cambiado entre ellos y yo, ahora los veo con otros ojos… Abajo los Pin y Pon, vivan las barriguitas. Por favor ten piedad de ellas cuando la recuerdes, o mejor inspírate en otra cosa, es la única que me queda para jugar, y veo que no están en buen lugar… :(
Besos y abrazos por si los necesitas, y tu siempre estas inspirada, aunque no lo creas…

Tamaruca hat gesagt…

xDDDDDDDDDDD
xDDDDDDDDDDDD

Me has matado xDDD
A mi me sacaba de quicio que a las niñas les pudieras intercambiar el pelucón y a los niños no, así que acababa dejándolos a todos sin pelo y decía que eran una sociedad unisex, igual que la de las barriguitas cuando les arrancabas la cabeza, se transformaban todas en luchadores de sumo xDDDD gordos y con una cabeciiiiiitaaaaaa diminutaaaaaaaa....

xDDDDDDDD


Muackiss!!

ReinaDeSalem hat gesagt…

***Salaina***

Las Barriguitas..., ufff, haré el esfuerzo de ser sutil el día que me emplee con ellas..., pero no puedo prometerte nada.

Yo adoraba jugar con los Playmobil. He pasado horas y horas con ellos..., así que..., si tienes alguno..., te prometo que no voy a lanzar malas palabras sobre ellos ;-P

Mil besos, pequeña.

***Tamaruca***

Lo de los luchadores de sumo me ha encantado xD

Y pensaba que yo era satánica con ciertas muñecas..., qué alivio!! ;-P

Mil besos.

Ana R hat gesagt…

Casi todos los muñecos así, diminutos , me han inspirado ,tambien siempre, cierta adversión inexplicable...

Me gustó leerte , porque me dejaste pensando ...

Un abrazo

ReinaDeSalem hat gesagt…

***Ana R***

Bueno..., había muñecos diminutos..., y cosas diminutas, como es en este caso.

Aunque..., yo era más de jugar a las chapas, las canicas, y me montaba mis grandes circuitos con cochecitos..., pequeños, pero para mí, de lo más divertido ;-P

Mil besos.

Harry Reddish hat gesagt…

Me vas a asesinar, lo sé, porque esta entrada tiene días ya y como has visto soy el último en contestar, aunque fui el primero en leerla. ¿dónde tendré la cabeza?
Sobre los Pin y Pon tengo una reflexión que hacerte. ¿qué arde antes, un pin y pon o una barriguitas? Sin duda, ambos muñecos son execrables y satánicos. La respuesta es bien sencilla, la cabezona de la barriguitas arde antes (lo digo por propia experiencia y porque se hacen unas puntas de flecha estupendas con la cabeza de las barriguitas - si le prendes fuego, tienes una flecha ardiendo en plan Gladiator: Ira y fuego!!!). Hacer arder a los Pin y Pon, lo mismo te produce quemaduras en las manos. No lo intentes a no ser que estés acompañada por un adulto.
En fin, espero que te haya servido de algo esta reflexión sobre el terrorismo infantil y no me tengas en cuenta mi tardanza.
Mil perdones y muchos besos!!!

ILD meine königin und Frau!!!

ReinaDeSalem hat gesagt…

***Maestro***

Es importante llegar..., que no cuándo hacerlo. Al menos en este caso.

Te perdono ;-P

Lo que hacías con las Barriguitas era una auténtica matanza de Texas... Yo las maltrataba..., pero hasta ese punto... Me preocupas ;-P

Me da miedo preguntarte qué hacías con las Barbies de tu hermana :-D

Tausend Küsse, Ciber-Mann. Hab dich ganz doll lieb!!!

Don Arturo de Quilpue hat gesagt…

En mi infancia nos teníamos que conformar con muñequitas de trapo. Bah, mis hermanas tenían muñecas porque a mí me tenían prohibido jugar con muñecas. Y me gustaban tanto... Solo una vez fui a casa de una tía en el campo. Ella tenía una hijita que se llamaba Mercedes. Como no había nada con qué jugar y mi padre no estaba presente, mi madre me dejó jugar con una muñeca ¡de porcelana! que tenía mi prima Mercedes. Cuando mi prima llegó y vio que yo estaba jugando con SU muñeca, la muy hija de su madre me la arrancó de la mano y la echó al fuego!!!!!!!

Era tan linda la muñeca de porcelana... hasta hubiera sido capaz de transformarme en heterosexual si me hubiesen regalado una muñeca de esas, ja ja ja.

(extraído de "Las historias oscuras de Don Arturo").

ReinaDeSalem hat gesagt…

***Don Arturo de Quilpue***

Mercedes tenía mala leche...

Cuando te leía..., hubiera imaginado un enfado, incluso que llorara..., pero que la arrojara al fuego..., eso es de tener muy mala leche.

Tuve una colección de muñecas de porcelana que ahora está guardada en un baúl..., y prometo no arrojarlas al fuego pase lo que pase ;-P

Mil besos.