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Como
sapos cantando tangos me sonó. Así fue..., desastroso, terrible.
Mi semblante cambiaba al son de sus cánticos, cánticos no tan cantados. Cánticos que pretenden cantar sin melodía alguna, sin melodía que suene bien..., sin melodía. Cánticos cuya letra..., sonaba a mis oídos como suena el reggaeton.
Como sapos cantando tangos. Como sapos cantando sin ritmo, como sapos.
Como sapos verdes bajo la luz. Luz de nadie, luz de todos. Luz que quizá creyeron suya..., sin serlo. Luz que dejaba de ser. Luz..., que se apagaba cuanto más fuerte cantaban.
Sapos. Comiendo moscas, por el simple hecho de comerlas. Ni por hambre ni por nada. Comiendo a los pequeños..., porque sí..., porque son sapos. Porque quien más come..., gana.
Tangos..., cantados..., por sapos. Anfibios que se adueñaban de lo que no era suyo..., formando un conjunto de..., porquería.
Ignorancia..., supina. Claro está..., es que son sapos.
Se levanta el telón. Adivinen ustedes quién es más tonto. Difícil, lo sé. Muy..., difícil. Son demasiados, pero no importa. Por una vez..., entran en un mismo saco... Saco, sapo, sacos, sapos... Sacos lleno de sapos. Sapos dentro de un saco. Sapos cantando en sacos. Sacos sonoros..., llenos de sapos.
Empieza la función. Empiezan a sonar los tangos. Director de orquesta..., el sapo más gordo de todos, que casualmente, era el que peor cantaba. Ni se sabía la letra..., ni supo tampoco cantarla. Pobre sapito verde..., que no sabe pronunciar las letras.
Pobres sapitos..., quizá aún nadie les enseñó que aquella luz que quisieron hacer suya..., sangra. Y la sangre..., es roja.
***A quien pudiera sentirse ofendido..., una rosa..., roja, como compensación.
Labels: ignorancia, Manifestación
Palabras de ©ReinaDeSalem